Acompañando en el desarrollo
Hay un proverbio africano que dice que para educar a un niño es necesaria la tribu entera. Una sociedad como la nuestra hace que cada vez tengamos menos tiempo para estar y disfrutar de nuestros hijos e hijas.

María Montessori decía que la primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejarla libre para que se desarrolle, porque cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo.

En achega tratamos de enfocar el trabajo con los niños y niñas de modo que respetemos profun-damente su libertad y su necesidad de acompañamiento y guía por parte de sus familias y su entorno.

En achega se abordan principalmente problemas de conducta, miedos, timidez, problemas con la alimentación, tristeza, impulsividad... tanto en niños y niñas de primera infancia como con adolescentes.

Somos especialistas en la atención terapéutica de personas que han sufrido traumas por violencia intra o extrafamiliar.



Terapia de juego e inteligencia emocional


A los niños y a las niñas no hay que enseñarles a ser curiosos o a jugar, pero sí podemos facilitar el desarrollo de su curiosidad, creatividad y juego. Y a través de estas herramientas pueden comenzar a adquirir habilidades de competencia social que les ayuden a sentirse parte de su comunidad.

Este tipo de trabajo está orientado a aquellos niños y niñas que tienen dificultades de relación, que han sufrido algún trauma temprano que pudo ser en primera persona o a través de algún referente importante, que presentan algún retraso evolutivo o conductas que podrían enmarcarse en dificultades para la atención, la concentración o la relación con iguales.


Dificultades del aprendizaje


El sistema educativo exige a nuestros niños y niñas el desarrollo de unas competencias que en ocasiones son difíciles de adquirir. Esta dificultad puede venir dada por el propio sistema (exigencia de un alto grado de atención y concentración durante períodos de tiempo muy largos, aulas con una ratio profesorado/alumnado muy elevadas, diseños curriculares poco adecuados, profesorado con una carga de trabajo demasiado exigente y poco reconocida…) o también por las propias características evolutivas o personales del propio alumnado.

Los niños y niñas que sufren estas dificultades de aprendizaje, suelen tener una inteligencia de tipo medio, déficits neuropsicológicos selectivos y un rendimiento inferior al esperable en función de su capacidad intelectual. 

Lo más importante antes de comenzar cualquier intervención es hacer una evaluación que explore aspectos intelectuales, madurativos y neuropsicológicos, instrumentales, emocionales y de historia familiar. Para achega es fundamental contrastar esta evaluación con el propio equipo educativo y, en su caso con su pediatra o neuropediatra a fin de establecer una intervención conjunta y coordinada.

Es frecuente encontrarnos con los siguientes indicadores de inmadurez neuropsicológica en niños y niñas que presentan dificultades de aprendizaje:

    • Dificultades para la orientación espacio-tiempo.
    • Dificultades para discernir figura y fondo.
    • Lateralidad cruzada.
    • Dificultades para reconocer el propio esquema corporal.
    • Lenguaje inmaduro.
    • Problemas en la motricidad fina y/o gruesa.

Estas dificultades tienen su manifestación en problemas para un desarrollo adecuado de la lectura, la escritura, la ortografía o el cálculo.

Los trastornos emocionales no son la causa de estas dificultades, pero sí suelen acompañarlas. Esto suele deberse a la experiencia negativa que para ellos y ellas supone la exigencia escolar (se esfuerzan más que sus compañeros y obtienen peores resultados), y el propio autoconcepto que se pueden ir creando a través de la respuesta que el adulto (tanto padres y madres como profesorado) den a su bajos resultados escolares, tachándolos en ocasiones, de personas vagas, o incapaces.


Atención temprana


achega es miembro de AGAT, (Asociación Galega de Atención Temperá). La atención temprana es la respuesta urgente a las necesidades de desarrollo que por diversos motivos (físicos, psíquicos o emocionales) no están siendo las correspondientes a las esperadas por edad. Las necesidades de atención temprana pueden ser transitorias o permanentes, y las intervenciones que se realicen en este sentido deben considerar siempre la globalidad del niño o niña y han de ser planificadas por un equipo de profesionales con orientación interdisciplinar.

Por eso en achega somos un eslabón más de este equipo y tenemos en cuenta los distintos profesionales que trabajan con el niño o niña a fin de establecer un protocolo de actuación adecuado para cada situación.


Adolescencia


Durante la adolescencia, en la familia se produce una paradoja difícil de tolerar. Mientras los padres necesitan cuidar a sus hijos e hijas y guiarles del mejor modo posible, los y las adolescentes necesitan sentir que ya no necesitan a sus padres.

El difícil equilibrio entre dar libertad y exigir responsabilidades, así como comenzar a vislumbrar el tipo de persona adulta en que se van convirtiendo, pueden provocar distancia y rechazo en la relación, llegando a provocar graves conductas e incluso violencia familiar.

 Es importante saber que aunque crean que no nos necesitan, probablemente sea el momento en que más hemos de estar a su disposición, pero eso sí, dentro de un nuevo estilo de comunicación y relación afectiva.





"Nuestra habilidad para adaptarnos es increíble.
Nuestra capacidad de cambiar es espectacular."
Liza Lutz
Somos especialistas en psicología de la salud y en la terapia familiar, así como en el desarrollo personal y en las diferencias en el aprendizaje.
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